Impresión 3D, estado y tendencias de la industria

 La impresión 3D no es algo nuevo pero su masificación si lo es. Con un potencial inmenso de mercado que se estima llegue a superar los 32.780 millones de dólares anuales para 2023, su potencial sigue expandiéndose afectando innumerables industrias.

 Lo primero que debemos entender es que la impresión 3D no es algo nuevo, pero si la masificación de su tecnología en múltiples industrias. La primera impresora 3D, cómo las conocemos actualmente, vienen de 1980 gracias al trabajo de Charles W Hull creando una técnica conocida como la estereolitografía y que ha permitido actualmente la construcción de casas, calzado, comida, automóviles e incluso órganos.

 Porque la impresión 3D es una tecnología transversal que afecta innumerables industrias especialmente aquellas del sector automotriz, de consumo masivo, salud y aeroespacial, entre otras.

 Incluso, más allá de estos nichos, la impresión 3D es visto como una nueva herramienta especialmente útil para la construcción de prototipos de una forma rápida y económica acelerando los procesos de innovación en las grandes empresas sin importar su segmento de mercado. 

 Según recientes encuestas la impresión 3D es usada, así como un instrumento para la aceleración en el desarrollo de nuevos productos (favorabilidad del 28%) y personalización de bienes (16%). Además, es percibida por los empresarios como una herramienta que permite la cocreación de bienes directamente con los consumidores y permitiendo incluso la creación de piezas y repuestos de una forma más barata y eficiente. Un ejemplo de su flexibilidad y potencial lo da el sector médico.

 La impresión y la salud

Recientemente una empresa de productos odontológicos, Align Technology, llegó a los titulares de prensa por sus buenas cifras y tecnologías, en especial sus frenos dentales invisibles (Invisalign), hechos a la medida en forma más barata, rápida y eficiente. La clave para sus logros: la impresión 3D.

 De hecho, esta compañía estadounidense afirma poseer la operación médica de impresión 3D más grande del mundo y su crecimiento es tal que los analistas esperan ventas anuales de más de 1300 millones de dólares para finales de 2017. Lo más impresionante de su operación es que cada producto es único, creado a la medida para cada paciente, en una “granja” de impresoras 3D usando polímeros aprobados por la FDA norteamericana.

 Pero si usted cree que Align Technology es una pionera aislada está equivocado, la impresión 3D en la medicina es una de las mayores esperanzas para construir prótesis e incluso órganos.

 Y más allá de la medicina su potencial es invaluable para innumerables industrias que van desde manufactura y diseño, hasta el cuidado de la salud y la industria aeroespacial, entre otros.

 Pero de nuevo, es conveniente recordar que impresión 3D no es algo completamente nuevo, en el caso de la medicina la impresión se viene aplicando en la creación de órganos desde la década de los noventas y continúa innovando.

 Es más, se prevé que el mercado de la salud y la impresión 3D seguirá creciendo y llegará a mover más de 2.300 millones dólares para 2020. Un ejemplo de su potencial es Osteoid, una escayola que remplazaría los sistemas de enyesado tradicionales y que permitiría acelerar la sanación de los huesos hasta en un 40% al poder usar ultrasonido sobre los miembros afectados.

 El campo de acción de la impresión 3D en la salud es casi innumerable al punto que se habla de una disciplina conocida como 3D bioprinting que se refiere al uso de técnicas de 3D Printing para el diseño de patrones de células que permiten crear órganos, tejidos, piel, etc.

 Industria automovilística

Otro ejemplo del crecimiento de la impresión 3D nos lo da la industria automotriz que pasará de ser un mercado de 482 millones de dólares, en 2015, para superar los 1.560 millones de dólares para 2020.  

 Recordemos que el primer automóvil creado usado tecnología de impresión fue el Strati en 2014 en un proceso de 44 horas y en el cual se imprimió el 75% del automóvil dejando sólo la suspensión y el chasis en manos de otro fabricante (Renault).

 Pero no son los únicos en esta carrera, Honda ha producido vehículos con esta tecnología como el de un microvehículo creado para una compañía de galletas nipona (en 2016) y Ford lo viene usando desde hace 30 años para crear prototipos al igual que GM y BMW, entre otros.

 Así, lo más importante al considerar el impacto de la impresión 3D en el sector automovilístico es que esta no apunta a producir los autos para los consumidores sino a integrarse en la cadena de producción en partes donde podría agregar valor, como en la generación de prototipos de forma más económica y eficiente, y en un futuro cercano en la creación de partes.

 Consumo masivo

Con la digitalización de los bienes y servicios, especialmente del contenido (música y video) se gestó una revolución del canal de distribución de la industria del entretenimiento que destruyó empresas consolidadas y creo nuevos gigantes (Spotify y Netflix, por mencionar algunos). De igual forma, la impresión 3D podría representar (guardando las proporciones) en el consumo masivo una nueva revolución del canal que podría traer nuevas víctimas y nuevos grandes jugadores.

 De hecho, algunos analistas estiman que entre el 5 y el 10% de los productos de consumo masivo existentes son susceptibles de ser impresos representando una oportunidad en la industria de entre 100 y 300 mil millones de dólares.

 Uno de los mayores beneficios de los sistemas de impresión 3D para las industrias de consumo masivo es que podría transformar radicalmente los sistemas de distribución de productos ya que los mismos consumidores podrían simplemente adquirir los planos de los bienes deseados e imprimirlos localmente o incluso en su casa.

 Estos lugares para la venta y compra de diseños (planos) de productos ya existen y son conocidos como una oportunidad para los diseñadores de productos 3D, algunos de ellos son Turbosquid, Shapeways, CG Trader y Daz 3D, entre muchos otros.

 Además, al poder imprimir en forma local podría transformarse uno de los eslabones más costosos de la cadena de producción: los gastos de almacenamiento y transporte de mercancías.

 Otra vertical donde la impresión 3D ha mostrado fuerza es en el mercado alimenticio donde empresas como Foodini y la empresa alemana Print2Taste.

 Es más, existen impresoras como Chefjet capaces de usar mezclas de azúcar y diferentes polímeros consumibles en cualquier forma imaginable.

Dicha capacidad de crear comidas personalizadas en cualquier forma abre un inmenso potencial de consumo especialmente dentro del público infantil lo que ha hecho que algunos analistas ya proyecten un mercado de más de 425 millones de dólares para 2025.

Algunas experiencias en América Latina

La impresión 3D también ha llegado a la región en diferentes verticales y segmentos. Uno de los más recientes fue el realizado en Colombia por la Constructora Conconcreto que adquirió un modelo de gran formato para imprimir casas usando concreto premezclado.

Pero una tendencia a resaltar es el surgimiento de pequeños emprendedores que poco a poco han ido creciendo sus empresas enfocándolos en diferentes segmentos. Un  ejemplo, en Colombia, es MakeR una empresa que vende impresoras, productos realizados con los mismos y dicta talleres donde los mismos participantes pueden crear y ensamblar su propia impresora 3D. Dichas máquinas además ya han usadas en el desarrollo de varios productos dentro de los que se destacan drones.

Al igual que MakeR, en Argentina existe otro emprendimiento con un espíritu similar llamado Replikat que se dedica al desarrollo y la producción de impresoras y escáneres 3D sólo que estas trabajan con impresoras más costosas y diseñadas para clientes como Volkswagen, Colombraro, Lumilagro, Tupperware y FX Efectos Especiales, además de entidades gubernamentales como la Ciudad de Buenos Aires, entre otros.

En México fue lanzada recientemente otra impresora dedicada al segmento “masivo” llamada Mariachi y que vienes en dos modelos llamados Catrina y Catrina Select que permiten imprimir figuras de 20 por 20 por 19 centímetros.  

De esta forma han surgido en la región diversos esfuerzos que apenas permiten vislumbrar una pequeña parte de su potencial que “tiene la posibilidad de transformar la manera en que las compañías hacen negocios y comercian", aseguran funcionarios del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En otras palabras, la masificación de la impresión 3D apenas comienza y sus consecuencias serán enormes.

 

INFORMACIÓN TOPCOMM